El Centro Cultural de San Julián, ubicado en Teruel, ha dado la bienvenida a una significativa donación: dos maquetas de monumentos emblemáticos de la ciudad, la Catedral de Santa María de Mediavilla y el Acueducto de los Arcos. Este regalo, valorado en un total de 1.500 euros, fue realizado por Teresa Antón Placencia, esposa de Manuel Villarroya, el talentoso artesano que dedicó su vida a replicar con gran precisión los edificios más representativos de su ciudad natal.
Las maquetas se exhiben en el hall del auditorio Torre del Salvador, donde el público puede apreciar el extraordinario trabajo realizado por Villarroya. La alcaldesa de Teruel, Emma Buj, expresó su agradecimiento por esta contribución, que no solo preserva el patrimonio histórico de la ciudad, sino que también permite que las futuras generaciones conozcan y valoren su rica herencia cultural.
Un legado artesanal significativo
La donación fue recibida por Carmen Romero, concejal de Hacienda y Servicios Sociales, quien destacó la generosidad de Teresa Antón al compartir estas obras con la comunidad. Las maquetas son representaciones fieles de dos de los más icónicos monumentos de Teruel: la Catedral de Santa María de Mediavilla, valorada en 900 euros, y el Acueducto de los Arcos, cuyo valor es de 600 euros. Ambas piezas son testimonio del compromiso y la dedicación de Manuel Villarroya, un hombre que encontró en la marquetera una forma de expresar su amor por su ciudad.
Manuel Villarroya Ortiz, nacido en Teruel en 1925, desarrolló una carrera profesional en Barcelona, donde ocupó el puesto de jefe de zona en un reconocido laboratorio antes de jubilarse a los 66 años. Sin embargo, su verdadera pasión se encontraba en la creación de maquetas, una actividad que comenzó de manera informal y que con el tiempo se transformó en un arte que requería paciencia, precisión y una notable destreza manual.
El proceso creativo detrás de las maquetas
El interés de Villarroya por la elaboración de maquetas surgió cuando uno de sus hijos realizó una durante su etapa de Bachillerato, lo que lo llevó a experimentar con esta disciplina que exige una meticulosa planificación y ejecución. Utilizando herramientas simples y materiales como la madera de abedul, Villarroya logró infundir a sus creaciones un acabado distintivo que las hacía aún más especiales.
Para llevar a cabo sus obras, el artesano se basaba en fotografías de los monumentos tomadas desde diferentes ángulos, lo que le permitía capturar los detalles arquitectónicos con gran fidelidad. La maqueta de la Catedral de Teruel, en particular, destaca por su complejidad, ya que reproduce con precisión los diversos niveles de los tejados y los elementos que conforman el conjunto monumental. Según un artículo publicado en 1991, este trabajo le tomó aproximadamente un año y medio, lo que refleja la dedicación y el esmero que caracterizaban a Villarroya.
Valoración del patrimonio local
La exposición de estas maquetas en el Centro Cultural de San Julián ofrece a los visitantes una oportunidad única de acercarse al patrimonio turolense desde una perspectiva artesanal. Las reproducciones no solo son un homenaje al trabajo de Manuel Villarroya, sino también una forma de resaltar la importancia de conservar y promover la historia de Teruel.
Con esta valiosa donación, el Ayuntamiento de Teruel enriquece sus espacios públicos, añadiendo dos piezas que representan monumentos esenciales de la ciudad. De este modo, se contribuye a transmitir la riqueza arquitectónica de Teruel, tanto a sus habitantes como a quienes visitan la localidad, asegurando que el legado cultural de la ciudad perdure en el tiempo.
