
Un dojo nacido en 2023 con raíces en la tradición de Iwama
Maru Dojo es un dojo de Aikido situado en Zaragoza que desarrolla su actividad desde 2023. Su creación partió de la colaboración entre Lewis Bernaldo de Quirós, Eduardo Berbegal y José Miguel Loren, junto a un grupo de practicantes comprometidos con el estudio del Aikido Takemusu y sus valores. El centro se orienta a una línea tradicional vinculada a las enseñanzas desarrolladas en Iwama, Japón, por el fundador del Aikido, Morihei Ueshiba.
El Aikido fue creado y desarrollado por Ueshiba (1883-1969) como un arte marcial japonés basado en la búsqueda de armonía frente a la agresión y el conflicto. En lugar de plantear la respuesta como un choque directo de fuerzas, esta disciplina trabaja la capacidad de unirse al movimiento y a la energía de quien ataca para redirigirla y neutralizarla.

¿Para quién es Aikido?
Desde esta perspectiva, Maru Dojo entiende el Aikido como una práctica que combina el aprendizaje técnico con una dimensión personal y ética. El entrenamiento se plantea como un proceso para desarrollar calma bajo presión, atención, capacidad de adaptación y una relación menos reactiva con el conflicto, tanto dentro como fuera del tatami. Esto se consigue gracias a un ambiente en clase que promueve el aprendizaje sin la presión de competitividad deportiva. Los profesores de Maru Dojo recalcan en este sentido que Aikido es para cualquiera con ganas de aprender en un ambiente sereno, en el que prevalece un espíritu de cooperación y cuidado mutuo. No hay restricciones de edad, dado que, por motivos personales, muchos practicantes se incorporan siendo ya adultos.

Takemusu Aikido: técnica de mano vacía y trabajo con armas
La enseñanza del centro se inscribe en el Takemusu Aikido, una forma tradicional transmitida por Morihei Ueshiba a Morihiro Saito Sensei, discípulo directo del fundador durante 23 años y responsable posteriormente del dojo de Iwama. Tras la muerte de Ueshiba, Saito asumió la tarea de preservar y transmitir las técnicas que había recibido, procurando mantener la conexión con el método original.
Esta línea de trabajo se distingue por la integración de tres pilares principales. El primero es el riai, concepto que relaciona la práctica de mano vacía, o taijutsu, con el entrenamiento de armas, denominado bukiwaza. Ambas facetas se trabajan como partes conectadas de un mismo sistema, de modo que se integran en una sola práctica y se refuerzan mutuamente.

El segundo pilar es el kihon, que da prioridad a los fundamentos. La progresión técnica se basa en una diferenciación clara entre las formas elementales y los niveles más avanzados. En este enfoque, las técnicas complejas dependen de una comprensión sólida de cuestiones básicas como el equilibrio, el juego de pies, la coordinación, la conexión con el suelo y la capacidad de mantener el centro.
El tercer elemento es el budo, entendido como una práctica marcial moderna con raíces tradicionales y aplicación en la vida cotidiana. El objetivo no se limita, por tanto, al dominio de una secuencia técnica, sino que incorpora la forma en que el practicante se sitúa ante la presión, el desequilibrio o la relación con los demás.

Una estructura de entrenamiento basada en el respeto y la seguridad
Las clases de Maru Dojo siguen una estructura definida, concebida para que el entrenamiento se desarrolle en un entorno de atención, confianza y respeto. Cada sesión comienza y termina con un saludo formal, o reigi, que establece el marco de trabajo compartido entre instructor y alumnado.
El desarrollo habitual de una clase de taijutsu comprende el calentamiento, la práctica de caídas o ukemi, el estudio de técnicas y el saludo final. El calentamiento busca preparar el cuerpo mediante estiramientos y movimientos orientados a liberar articulaciones, musculatura y fascia de manera consciente.
La práctica de ukemi ocupa un lugar central. Más que una simple caída, se entiende como la capacidad de recibir con el cuerpo, ajustándose a un cambio de equilibrio sin responder con rigidez. Esta habilidad permite al practicante protegerse, superar el miedo a caer y comprender cómo mantenerse centrado incluso cuando pierde momentáneamente la estabilidad física.
Durante el trabajo técnico, los participantes alternan los papeles de atacante, o uke, y defensor, o tori. Las técnicas pueden desembocar en proyecciones, conocidas como nage waza, o en inmovilizaciones en el suelo, denominadas osae waza. El formato se plantea como una colaboración: quien ataca ofrece una presión medida y quien ejecuta la técnica debe adaptar su respuesta a la capacidad de recepción del compañero. No se busca la competición ni la superioridad sobre el otro, sino el aprendizaje mutuo.

Normas que refuerzan la disciplina colectiva
La organización del entrenamiento incorpora normas destinadas a preservar la seguridad y el respeto por el espacio común. Se establece la conveniencia de acudir con antelación para colaborar en la preparación del tatami y participar también en su limpieza al concluir la clase. La indumentaria debe mantenerse en condiciones adecuadas y se requiere retirar complementos que puedan interferir en la práctica.

Durante las explicaciones del instructor, los practicantes adoptan una posición de atención y reducen las conversaciones a lo estrictamente necesario. Asimismo, la entrada tardía al tatami y las salidas durante la sesión quedan sujetas al conocimiento y autorización del instructor, una medida vinculada tanto al protocolo como a la seguridad.
Junto a estas pautas, el centro da importancia a la regularidad, la curiosidad y la denominada mente del principiante, o shoshin. El aprendizaje se concibe como una responsabilidad personal: la enseñanza del instructor orienta el proceso, pero la comprensión se construye mediante una práctica sostenida y la contrastación de la propia experiencia.

Un equipo con experiencia en Aikido y otras disciplinas marciales
La dirección técnica del proyecto cuenta con la participación de Lewis Bernaldo de Quirós, instructor principal y examinador reconocido por Hombu Dojo, la sede central del Aikikai en Tokio. Bernaldo de Quirós entrenó de forma intensiva con Morihiro Saito Sensei en Iwama entre 1986 y 1993, después de una trayectoria previa de diez años en Judo y Karate Shotokan. Durante su estancia en Japón también practicó Kyudo y Zen.
Posee el 7.º Dan Aikikai, otorgado en 2024, y ha impartido más de 400 seminarios internacionales. Además de su vinculación con Maru Dojo, dirige técnicamente Takemusu Aikido Motril y Traditional Aikido Europe, una red de dojos europeos dedicada al desarrollo, investigación y difusión del Aikido Takemusu.
José Miguel Loren Rubio, 5.º Dan por la Real Federación Española de Judo y Deportes Asociados y 3.º Dan Aikikai, aporta una trayectoria previa en Karate Sankukai y más de 25 años de práctica de Aikido. Por su parte, Eduardo Berbegal cuenta con el 4.º Dan por la Real Federación Española de Judo y Deportes Asociados, 3.º Dan Aikikai por Maru Dojo y 3.º Dan de Judo, además de titulaciones de entrenador nacional en ambas disciplinas.

Un sistema de grados conectado con el Aikikai
Maru Dojo está reconocido para otorgar grados a través de la Aikikai Foundation. También está asociado a la Real Federación Española de Judo y Deportes Asociados. El sistema contempla seis niveles kyu, asociados al cinturón blanco, y diez grados dan, correspondientes al cinturón negro. La evolución se organiza como un itinerario progresivo en el que el dominio técnico y la comprensión de los principios del Aikido avanzan de forma paralela.
En los primeros grados se trabaja especialmente el ukemi, los desplazamientos, la coordinación entre manos y pies y las técnicas básicas con y sin armas. A medida que se progresa, cobran mayor relevancia la conexión, la no resistencia, el equilibrio dinámico, el trabajo del centro corporal y la fluidez.

Los exámenes de grado dan se desarrollan bajo protocolos que exigen entrenamiento regular, asistencia a seminarios y evaluaciones previas. El proceso busca valorar tanto los requisitos técnicos como la capacidad del aspirante para expresar los principios del Aikido en una situación de presión controlada. Con esta estructura, Maru Dojo articula en Zaragoza una propuesta de formación vinculada a la tradición de Iwama, con un planteamiento donde técnica, disciplina y aprendizaje compartido forman parte de un mismo recorrido.
Interesados son siempre bienvenidos y pueden contactar a Maru Dojo a través de Instagram, TikTok, YouTube, por correo electrónico (maru.dojo.aikido.zgz@gmail.com), o llamando al 620 205 075. Maru Dojo está en la C/Miguel Servet, 27. Los horarios de clase son lunes y miércoles, de 20 a 21.30, y martes y jueves, de 9 a 10.
DIRECCION: Calle Miguel Servet 27, 50002 Zaragoza
