La Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Teruel ha iniciado una notable renovación de sus figuras, gracias a una reforma impulsada por el Ayuntamiento de la ciudad. Esta modernización ha permitido reemplazar los viejos materiales de construcción, mejorar las estructuras y reparar los elementos que habían sufrido desgaste con el tiempo. Uno de los principales objetivos ha sido reducir el peso de estas icónicas figuras, que son parte integral del patrimonio cultural y etnográfico de Teruel. Además, esta reforma facilita tanto el transporte como la manipulación de las figuras, garantizando una mayor estabilidad y seguridad durante sus desplazamientos y bailes.
Transformación de los materiales
Carlos Lacaba, porteador de la Comparsa y encargado del mantenimiento del material, ha destacado que el artista Joaquín Macipe, residente en Ario y con experiencia en la creación de gigantes y cabezudos, ha liderado los trabajos de renovación. Macipe ha realizado el escalado de los cuerpos y ha creado moldes para los brazos y manos que se adaptan a las figuras. En esta nueva versión, se han incorporado materiales más ligeros y resistentes, como la resina de poliéster y el jesmonite reforzado con fibra de vidrio.
La transformación más significativa se centra en los cuerpos, que anteriormente estaban elaborados con cartón piedra, un material tradicional utilizado desde principios del siglo XX. Este ha sido sustituido por una estructura de poliestireno, que no solo otorga forma a las figuras, sino que también se recubre de resina de poliéster y fibra de vidrio para mayor durabilidad. Los brazos han sido renovados y ahora están fabricados con los mismos materiales que los cuerpos, mientras que las manos cuentan con jesmonite reforzado, lo que incrementa su resistencia ante posibles golpes durante su transporte.
Mejoras en el sistema de sujeción
Una de las innovaciones destaca en el sistema de sujeción de las cabezas, que anteriormente se fijaban en el pecho y la espalda, y que ahora se ubican en los laterales. Esta reubicación aporta mayor rigidez y estabilidad a las figuras, permitiendo que las partes móviles se integren mejor y facilitando su portabilidad durante los bailes. Además, este nuevo método reduce el riesgo de que alguna pieza se suelte durante el movimiento, incrementando así la seguridad de los porteadores.
El concejal de Fiestas y Turismo, Eduardo Suárez, ha enfatizado la importancia de esta reforma, subrayando el valor cultural y artístico de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Este patrimonio no solo es significativo para la ciudad, sino que conecta a varias generaciones de turolenses, quienes han crecido viendo y participando en estas tradiciones.
Un legado cultural en evolución
La Comparsa tiene un origen que se remonta a más de un siglo, similar a otras comparsas de gigantes y cabezudos en España. Aunque existen pocos registros documentales sobre sus inicios, se cree que su llegada a Aragón se produjo durante el reinado de Alfonso V el Magnífico. En 1928, el gaitero de Albarracín, José Giménez Pérez, conocido como «El Gato», comenzó a acompañar musicalmente a la Comparsa, que ya contaba con cuatro gigantes y seis cabezudos en su formación actual.
A lo largo de los años, la Comparsa ha sido parte fundamental de las Ferias y Fiestas de San Fernando, donde participar como porteador ha sido una tradición familiar que se ha transmitido de generación en generación. En las décadas de 1970 y 1980, los gigantes y cabezudos formaron parte de las festividades, recorriendo diferentes barrios de la ciudad y siendo recibidos con dulces por los panaderos locales.
Un crecimiento constante en la tradición
En los últimos 50 años, músicos de la región han contribuido a enriquecer la experiencia de la Comparsa, y desde 2011, la Escuela Municipal de Música Tradicional Santa Cecilia ha tomado las riendas del acompañamiento musical. Este renacer ha permitido la inclusión de nuevos bailes y coreografías diseñadas para realzar la presentación de las figuras.
La Comparsa de Gigantes y Cabezudos continúa creciendo, sumando nuevas figuras y modernizando sus estructuras. Cuatro gigantes, que datan de la década de 1920, siguen formando parte de la formación, mientras que otros se han incorporado a lo largo de los años. Además, la Comparsa ha ampliado su repertorio con nuevos cabezudos, reflejando tanto la tradición como la innovación que caracteriza a esta manifestación cultural.
En la actualidad, la Comparsa participa activamente en festividades como San Jorge y la Feria del Jamón, pero es durante las Fiestas del Ángel cuando se vive su máxima expresión. En estos eventos, las figuras, acompañadas por música y el esfuerzo de numerosos porteadores, protagonizan una de las tradiciones más arraigadas y esperadas de la ciudad de Teruel.
